martes, 29 de noviembre de 2011

No me sigas más

He notado que todavía me sigues, que todavía quieres alcanzarme, que a estas alturas todavía tienes unas pocas de esperanzas de que sea tuya de nuevo, pero no, te pido que no me sigas más. Las cosas se dejaron claras en su momento y, a pesar de que te dije que "seguiríamos siendo amigos" y que estaríamos en contacto, veo que como toda relación que acaba mal, ese contacto es mejor que desaparezca.

No quiero hablarte porque sé que esas palabras las malinterpretarás y pensarás que todavía quiero algo contigo, por eso mismo, te evito y paso de ti. Esto no te lo mereces, para nada, así que, como ya te dije, sé feliz con otras personas y olvídate de mí. Es la mejor solución.

Sé que fui mala, haciendo todas esas tonterías que hice en el pasado, pero no sabía lo que hacía. Y todavía no tengo claro si lo que estoy haciendo está bien o no. Mi vida es un sinfín de decisiones con duda, unas más duras que otras, pero siempre estoy dudando, si hago algo bien o no. Y cuando hago algo mal, demasiado mal, quiero olvidarme de todo y pensar que soy una máquina de fallos, uno tras otro, y que quiere dejar de funcionar, convertirse en una máquina útil, que sirva para algo.

Por eso mismo, la única solución es que me olvides, que no me sigas más. Te dije que hay muchas más mejores que yo, que las mereces más. Te dije que no vale la pena gastar dinero para verme, para ver a una persona que no siente lo mismo que lo que tú sientes por ella, te dije que la felicidad está más cerca de lo que tu crees. No te obsesiones conmigo, deja esas promesas atrás. Lo único que te pido es que hagas caso de lo que te dije y te vuelvo a repetir: conmigo no conseguirás nada, y menos ser feliz. Sólo te pido eso.

lunes, 24 de octubre de 2011

Aquellas gotas que caían del cielo

Tras una larga etapa de no ver ninguna gota de agua procedente del cielo caer en nuestras calles, por fin estas gotas han despertado y han tenido ganas de volver a empaparnos. Sí, aquellas gotas frías cuya procedencia es unas nubes grises y tenebrosas. Pero... ¿por qué echaba tanto de menos llover? ¿por qué me gusta tanto este ambiente frío y desanimado?


La verdad, no la sé. Vivo en un ambiente lleno de sol y, a pesar de que el sol, dé supuestamente alegría, adoro que se esconda y deje paso a la lluvia. La lluvia no me desanima, para nada; es más, la mayor parte de los días en los que me he desanimado han sido días de pleno sol y calor.

Esa sensación fría de sentir esas gotas en la palma de tu mano, pisar charcos de agua sintiéndote como un niño, sujetar un simple paraguas y, contemplar ese paisaje desde tu ventana, es algo que siempre me ha encantado y siempre me gustará. Ver llover me da tranquilidad, armonía, felicidad... 


Todo esto aumenta si estas gotas, de todos los tamaños, caigan de noche. Mis sueños son totalmente diferentes a los sueños de noches sin lluvia. Son distintos, más sorprendentes y bonitos que los demás. Dormir lloviendo de fondo es algo mágico, al menos, para mí.

Pero no dejo atrás aquellos momentos felices que son acompañados con la lluvia. Sentir un beso bajo la lluvia, ese abrazo que nunca olvidarás, ese dejar lo que quieres atrás, pero sabiendo que tras esa lluvia todo lo que quieres volverá.

La lluvia, la acompañante perfecta de momentos perfectos.
Simplemente, me encanta.

viernes, 21 de octubre de 2011

Ya he pensado lo suficiente

Mis palabras vuelven a resurgir, pero de una manera diferente a las de antes. Este blog no era más que otra imperfección de mis actos, y todo lo que publicaba en él era sólo confusiones. No sé porqué tuve la decisión de borrarlo... en esos momentos no sabía qué me pasaba. El dolor y la angustia por mis fallos era tan grande que, a pesar de que tenía todo asimilado, no estaba bien del todo. Ahora todo cambia, sin poder creérmelo, a mejor.

Pido perdón a todas aquellas personas que se preocupaban por mí, a pesar de cómo soy, y, a las personas que no me conocen y me juzgan si saber qué dicen, que se reserven sus palabras. Si no les gusta algo, que no opinen, y punto. Ya he pensado lo suficiente. Mis cuentos vuelven de nuevo, una nueva versión, de lo que pienso y creo sobre este mundo. Un bicho raro aparece otra vez y, tras de sí, este blog.